Padre José Vespignani

Nació el 2 de enero de 1854, en la ciudad de Lugo, Italia.
Conoció Don Bosco en Turín, de quien recibió las directivas de su gran espíritu.
El 13 de noviembre de 1877 partió hacia la Argentina, con la tercera expedición de misioneros salesianos.
El 12 de octubre de 1892, coloca la piedra fundamental de la capilla del colegio y oratorio “San Francisco de Sales”.
Siendo inspector de los colegios salesianos, en 1915, dio comienzo a la gran organización de los “Exploradores Argentinos de Don Bosco”, para conservar la niñez argentina, con el amor a la religión y con el cumplimiento de los deberes cristianos especialmente, en los días festivos, los nobles sentimientos de patriotismo, hermanados con el cariño de la familia, el respeto a las autoridades, en medio de la expansión legítima y de un sano compañerismo.
El nombre del padre José Vespignani vive y vivirá a través de las generaciones de los salesianos, Cooperadores, Ex Alumnos y Exploradores de la República Argentina, su segunda patria, donde sus restos descansan, a la sombra de la basílica de María Auxiliadora y San Carlos.

Historia del colegio y oratorio San Francisco de Sales

Por el Padre Santiago Negrotti.

“Las mejores casas salesianas han empezado por un humilde oratorio festivo a imitación de la casa madre de Turín, aún lleva el nombre clásico de oratorio, para patentizar el espíritu y el fin principal de nuestra institución”.
(Vespignani José, Monografía del Padre Juan Paseri, Cap. 3; manuscrito).

En 1880, Almagro era la periferia de Buenos Aires; aislados del centro de la ciudad, estaba conformado por un racimo de quintas que abastecían de verduras y hortalizas a los habitantes. La zona no era residencial; mucho menos agradable.
“Almagro era entonces un barrio compuesto casi exclusivamente de terneros extensos habitados en su mayor parte por animales; unos barriales interminables; unos pocos ranchos ocupados por guardadores de cerdos se erguían en el lugar que hoy ocupa la capilla y el colegio de Maria Auxiliadora…”
(FMA, Sor Josefa Verginiaud)

Los salesianos no eran aún muy conocidos en la ciudad de Buenos Aires; no disponían de varias casas ni capillas. En 1878 el colegio Pío IX fue trasladado desde su primer sede en la calle Tacuarí y San Juan al barrio de Almagro. Allí podía organizarse mejor como un centro de artes y oficios.

Nació entonces la idea de crear el primer oratorio salesiano de la ciudad; en la esquina del colegio Pío Ix había una construcción muy precaria donde se instalaban las hijas de María Auxiliadora en Buenos Aires. Cercana a al actual portón de ingreso de vehículos del colegio, el padre inspector Francisco Bodrato había hecho construir una capilla para las hermanas; estaba dedicada a San Francisco de Sales.

Cuando la comunidad de las hermanas se trasladó a los terrenos del actual colegio de María Auxiliadora el sitio fue destinado a un oratorio festivo.

En 1881 el nuevo padre inspector Santiago Costamagna nombró a Juan Paseri como vice director del insipiente oratorio; era un estudiante de teología de veintidós años. Los novicios, a la sazón en el Pío IX fueron los primeros catequistas. Más aún: la esquina del Pío IX ( Yapeyú e Hipólito Yrigoyen) fue al mismo tiempo casa de noviciado y sede del oratorio festivo.

Juan Paseri, ya ordenado sacerdote, fue enviado a fundar el colegio Santa Catalina donde falleció a los veintiséis años.

En terreno donde se  construyo el actual colegio de María Auxiliadora era la quinta del Pío IX. Por lo cual hubo que pensar en otro lugar como quinta de la que se alimentaba a los alumnos internos del Pío IX.

En 1882 adquirió el primer terreno de San Francisco. Era un cuadrado de 50 m metros por 50 en el ángulo de Hipólito Yrigoyen y Yapeyú. Se compró en un remate. Un mes después se consiguió otro terreno de 10 metros de frente por 40 de fondo a la altura del actual portón de los vehículos. Tres años más tarde se añadía el terreno de la actual capilla de la calle Belgrano; era un lote de 25 metros de frente por 40 de fondo. La nueva quinta del Pío IX eran tres parcelas independientes con salida a H. Yrigoyen, Yapeyú y Belgrano. Durante ocho años abasteció ininterrumpidamente a los artesanos del colegio. Solo una rústica casita, vivienda de la gente que trabajaba en la quinta dominaba el terreno.

En 1892 la señora Ramona C. De Candelaria donó a los salesianos un terreno a seis cuadras del Pío IX con la intención de que se levantara en dicho lugar una capilla dedicada a San Antonio. Fue así como se pensó en trasladar la quinta del colegio a la calle México, y destinar los terrenos de Yapeyú e H. Irigoyen al oratorio festivo y a los alumnos externos del Pío IX.

Almagro empezaba a poblarse, el colegio Pío IX aumentaba sus pupilos, el lugar era escaso… Era inspector de Buenos Aires el padre Santiago Costamagna; el mismo narra como le surgió la idea:

“Era un domingo de marzo de 1892. Los niños no cabían en los patios del colegio Pío IX; los estudiantes, los artesanos y los oratorios se estorbaban mutuamente… ¿Qué hacer? A unos 100 metros estaba la huerta de la comunidad salesiana…pues… ¡ Fuera las hortalizas y legumbres! ¡ Abajo los racimos y los sarmientos! Entre a sustituirlos los verdaderos sarmientos de Jesucristo que por medio del oratorio producirán frutos mil veces mejores que los que ahora producen”.

Entonces consulto al Director del Pío IX, el padre José Vespignani.

Este fue categórico:

“es urgente que descongestionemos esto. No me parece posible por ahora enviar a otra parte a los estudiantes…menos a los artesanos. Es decir que debemos pensar en trasportar el oratorio…¿Qué te parece la quinta de Victoria (La actual H. Irigoyen) y Yapeyú? ¿Eh…? allí mandaremos la escuela primaria y el oratorio. Desde aquí (el Pío IX) enviaremos el personal que sea posible mandar, los domingos especialmente. Yo creo que con el tiempo se podrá llegar a construir un gran colegio de externos…”

ese día salió en la mente y el corazón de los salesianos el “Oratorio y colegio San Francisco de Sales”. El padre Santiago Costamagna, futuro obispo, fue su fundador. Años más tarde solía repetirle a los salesianos:

“¡Este es mi colegio! ¡Este es mi oratorio! He fundado muchos otros; pero al fundar éste he dejado aquí mi corazón.”

En un principio se pensó construir en el terreno una humilde capilla de adobe; pero luego se decidió levantar un templo apto con la intención de trasladar allí la parroquia San Carlos. ¡Pero eso no estaba en los planes de la Providencia!

El padre José Vespignani bendijo la piedra fundamental de la actual capilla que mira a la avenida Belgrano. Así lo testifican las crónicas:

“En el día del centenario de Colón, día de la aparición de la Virgen de Zaragoza, mientras tomaba posesión de la presidencia de esta república el Doctor Luis Sáenz Peña (que se creyó efecto de la peregrinación devota a la Virgen de Luján, pues no quedaba ya esperanzas de tener presidente católico), echóse la primera piedra de la nueva capilla de San Francisco de Sales, destinada para el oratorio festivo.”

Era el 12 de octubre de 1892; así nació el San Francisco de Sales  como el humilde oratorio de Valdocco en Turín…con 6 salesianos y un novicio.

El 16 de febrero de 1893 se abrió la escuela primaria: era 165 alumnos externos, la mayoría de los cuales provenían del Pío IX. La casa comenzó a dar sus primeros pasos en un marco muy humilde y popular. El oratorio festivo y la escuela primaria monopolizaba todas sus actividades; la comunidad salesiana, compuesta en su mayoría por jóvenes en formación (hoy llamados tirocinantes), dispuso hasta 1912 de dos sacerdotes. Por más de 20 años mantuvo una estructura muy simple; los salesianos (entre 5 y 7 durante estos años) vivían en el colegio Pío IX. Pero en 1898 se instaló una cocinita y se convirtió en dormitorio para los religiosos un aula de la escuela que estaba bastante deteriorada.

Desde 1898 la casa del San Francisco comenzó a gozar de autonomía. Durante la semana todos se dedicaban a atender el colegio, y los domingos a animar el oratorio festivo, cuyo director era el director de la casa.

El oratorio festivo

No bien el Padre Inspector decidió la apertura del San Francisco de Sales, hubo que desactivar la quinta y alisar el terreno. Los locales existentes no solo eran muy pobres; eran rudimentarios e incómodos. El patio era pequeño: la mitad de la actual y se entraba por Hipólito Irigoyen, la calle Victoria.
Como la ciudad de buenos aires no disponía de lugares de diversión para los chicos, San Francisco era “su lugar”. Cada domingo, desde horas tempranas, las empedradas calles observaban como grupos de niños, muchos de ellos mal arropados, se dirigían bulliciosamente al “San Carlos chico”; así se lo llamaba popularmente al oratorio. Y, a pesar de haber sido almagro en ese entonces uno de los últimos arrabales del oeste de la ciudad, al oratorio del San Francisco de Sales se le debe en parte que el barrio no gozara de mala fama ni se vieran los espectáculos desagradables que ululaban en otras zonas marginales de Buenos Aires.
Los oratorianos venían en su mayoría de lejos: Chacarita, Nueva Pompeya, Flores… evidentemente venían en grupos y a pie, hasta que en 1902 se inauguró la primera línea de tranvías. Fue todo un acontecimiento puesto que almagro se comenzaba a integrar a la ciudad; el boleto ya costaba 10 centavos… pero la mayoría no podía pagárselo y había que seguir viniendo a pie, entre los temores de algunos padres.
Llegados allí no había lugar para jugar al fútbol, que por otra parte no era muy popular… recién en 1912 se pudo inaugurar la primera cancha. Sin embargo eso no fue impedimento para que cada domingo casi mil chicos se apretujaran entre las precarias construcciones para participar en las mas variadas construcciones: allí había títeres, teatro que se daba bajo un pórtico en un extraño escenario, rifas, una banda de música creada por el Padre Juan Gherra en 1897 con instrumentos flamantes adquiridos en Italia y con músicos pintorescamente uniformados; allí estaban las clases dominicales de catecismo, las misas en la nueva capilla y las procesiones en la fiesta de San Luis Gonzaga… y también estaba la enorme calesita mecánica movida a fuerza de brazos a la que subían hasta 80 oratorianos por vez; había sido una obra maestra del maestro Felix Weber, primer novicio que trabajó en San Francisco de Sales, y luego por muchísimos años catequista de los muchachos.
Mas tarde apareció la máquina de cine y en 1900 se creó el coro del oratorio.
La tarea evangelizadora que abarcó este oratorio fue amplísima; basta con saber que entre 1893 y 1914 se celebraron en su capilla 8967 primeras comuniones.

Los Primeros Directores de la casa (1983-1916)

a) El padre José Vespignani (1893).
Fue el primer director de la casa, al mismo tiempo, que en el Pío IX. Al tener demasiadas responsabilidades a su cargo designo parte de la tarea al Padre Luis Costamagna. El Padre J. Vespignani murió en Turín en 1932 siendo miembro del Consejo General de la Consagración Salesiana e inspector de Buenos Aires. Sus restos descansan en la Basílica de María Auxiliadora.

b) El Padre Luis Costamagna ( 1894-1895)
Este fue una gran imagen para el oratorio ya que era muy dinámico en cuanto a la organización, pero se mantuvo un corto período en su cargo ya que fue designado a fundar la casa salesiana de La Paz, Bolivia.

c) El Padre Juan Gherra (1896-1905)
Fue una figura destacada en la historia de la casa; residente italiano, con poca fluidez del castellano pero con un gran carisma y entusiasmo logró reunir más de mil muchachos en cada domingo.

d) Los Padres Luis Macchi (1905) y Edvigio Paolini (1905-1911)
Por pocos meses asumió el Padre Luis Macchi en 1905 y en junio de ese mismo año fue nombrado Director de Santa Catalina de Constitución, y lo sucedió el Padre Paolini.
El Padre Paolini fue el creador de la Asociación de los Exalumnos en el San Francisco; fue en el año 1905 con 20 socios, aunque el centro fue oficializado en 1909.

e) Los Padres Agustín Caballero (1912) y Lorenzo Massa (1912-1915)
En 1912 asume como Director el Padre Agustín Caballero, quien estuvo sólo un año al frente del San Francisco.
A fines de ese mismo año es nombrado el Padre Lorenzo Massa. Venía de la Casa San Antonio, donde había fundado el Club San Lorenzo de Almagro.